La ingeniería de procesos forma parte de un viaje verdaderamente estructurado, que moviliza varias áreas de especialización y profesiones en Guillemin para transformar una necesidad industrial en una solución de producción concreta y eficiente.

Este proceso comienza con el análisis de las necesidades del cliente y el estudio del proceso de montaje a implementar. Este primer paso es esencial: permite identificar limitaciones técnicas, objetivos de producción y resultados esperados. A partir de estos elementos, los equipos definen los principios de funcionamiento de la futura máquina y las soluciones tecnológicas más adecuadas.

Una vez definido el proceso, el proyecto entra en la fase de diseño mecánico. A continuación, la oficina de diseño mecánico (BEM) diseña la arquitectura de la máquina, sus diferentes conjuntos y las piezas necesarias para su funcionamiento. Este paso tiene como objetivo garantizar la robustez de la estructura, la precisión de los movimientos, la ergonomía para el operador, la accesibilidad para el mantenimiento y la fiabilidad general del sistema.

Al mismo tiempo, la oficina de diseño de automatización (BEA) interviene para desarrollar la inteligencia de la máquina. Ingenieros y técnicos especializados desarrollan la programación de autómatas y robots, configuran sensores y actuadores e implementan lógica de control que garantizará el buen funcionamiento del ciclo productivo.

Por tanto, la ingeniería de procesos en Guillemin se basa en un enfoque colaborativo y progresivo. Cada etapa del proyecto implica habilidades específicas que enriquecen la solución general. Este trabajo transversal da como resultado máquinas de montaje completas y fiables adaptadas a las necesidades del cliente.